¿Te apetece ser egoísta?

Cuando escuchamos la palabra egoísmo se nos viene a la cabeza esa persona altanera que mira por encima de sus hombros a los demás y que se quiere mucho a sí mismo sin tener en cuenta lo que pisotea a su paso.

Ahora te hago la siguiente pregunta: ¿Quién es la persona más importante de tu vida? Mi madre, mi padre, mi hermano, mi hijo, mi pareja… estas son las respuestas más manidas. Y vuelvo a preguntar; ¿Y tú qué lugar ocupas en el ranking de importancia? Entonces ya vienen los “es que yo no miro por mí, siempre estoy pensando en los demás, nadie me lo agradece” y ese tipo de expresiones que todos reconocemos y que en algún momento de nuestra vida han salido de nuestra boca.

Es muy habitual que te olvides de ti, que no pienses un momento en lo bien que lo estás haciendo, que no te pares a hablar contigo mismo de vez en cuando y te cuestiones qué está pasando en tu vida. Y las veces que te hablas, es para machacarte o para enjuiciarte o recriminarte. Ese es el camino óptimo para que llegue la baja autoestima, la depresión, la desgana, la desmotivación, etc.

Y sí, yo abogo, y mucho, por el egoísmo bueno, por estar pendiente de vez en cuando de la persona que va a pasar toda tu vida a tu lado, por esa persona que te aguanta día a día, y por esa persona que estará contigo siempre, TÚ.

¿De verdad que es algo malo mimarse, hablarse de manera correcta, respetarse, verse bien, tener buena autoestima, valorarse…? Claro que no hay nada de malo en ello, sin embargo no lo hago porque no sé o porque “dicen que soy un egoísta”.

Cuanto más te respetas, más te quieres, más te valoras… más respetas a los demás, menos los enjuicias y más empático te vuelves. Debes probar unos minutos de cada día a hacerlo. No es sencillo porque no estás acostumbrado, sin embargo, se puede lograr. Recordad cómo… entrenando, haciéndolo cada día

Por ejemplo; escribe en una lista, todo aquello que te has propuesto en tu vida, y has conseguido sin ayuda, por ti mismo; todo, lo que sea, por muy atípico que le parezca a los demás. Una vez que tengas tus logros delante y escritos por ti, da paso a reflexionar sobre ellos, piensa cómo pudiste conseguirlos 

Si has sido capaz de lograr eso, ¿no serás capaz de conseguir otros retos que te propongas?

¿Te apetece ser egoísta?

(Artículo publicado en Diario La Opinión de Murcia el 4 de Septiembre de  2014)